Entradas con la etiqueta ‘Buenas prácticas energéticas’

La incandescencia ya es historia.

Lunes, 3 de Septiembre de 2012

Desde el 1 de septiembre entra en vigor la normativa de eficiencia energética de la Unión Europea que exige a los fabricantes de bombillas no distribuir más en el mercado lámparas incandescentes. El objetivo es retirar progresivamente las bombillas incandescentes del mercado y sustituirlas por sistemas de iluminación eficientes, como los LED, que ahorran energía, son más duraderos y respetuosos con el medio ambiente.

Estamos viviendo un momento histórico. Desde que se presentó el revolucionario invento de Thomas Alva Edison en 1879, la bombilla incandescente se ha introducido en la mayor parte de los hogares del mundo. Sin embargo, desde su creación, la evolución tecnológica ha sido prácticamente nula. Actualmente, la tecnología LED supone una revolución comparable al que supuso la llegada de la luz artificial a finales del siglo XIX.

Sustituir las bombillas incandescentes por fuentes de iluminación eficientes (como los LED o las lámparas de bajo consumo) ofrece ahorros energéticos de hasta un 90%. El 95% de la energía que consume una bombilla incandescente se traduce en calor. Solo el 5% se convierte en luz. Esto hace que la incandescencia sea altamente ineficiente y de ahí la retirada de las mismas. El objetivo de la UE es que en 2020 se consiga un ahorro de electricidad equivalente al consumo anual de 11 millones de hogares.

Con la entrada en vigor de esta directiva y la progresiva retirada de las bombillas incandescentes, las soluciones de iluminación con tecnología LED toman relevancia como alternativa eficiente para el alumbrado, no sólo de los hogares y empresas, sino también de las ciudades. La tecnología LED presenta grandes ventajas frente a la incandescencia, como una durabilidad de 25.000 a 45.000 horas (15-30 años) frente a las 1.000 horas de las bombillas tradicionales y un ahorro energético de más del 80%, no contienen radiación IR, UV, ni metales pesados como el mercurio, facilitando el reciclaje. Todas estas ventajas, no están reñidas con la calidad de la luz que ofrecen estas bombillas, que resulta vibrante en color y uniforme en su distribución. Al mismo tiempo, los LED son regulables tanto en intensidad como en color, permitiendo crear gran cantidad de efectos y personalizar los ambientes según las necesidades del momento y los gustos del usuario. La regulación de la intensidad también permite obtener ahorros energéticos adicionales.

Otra de las ventajas de los LED es que no emiten calor, a diferencia de otras fuentes de luz, reduciendo los costes derivados de la refrigeración de los espacios donde está instalada y aumentando la seguridad (son fríos al tacto) para instaladores y niños. El calor emitido por otras fuentes de iluminación puede dañar objetos como pinturas o madera.

¿Apagamos la lámpara fluorescente o la dejamos encendida?

Viernes, 20 de Julio de 2012

Fuente: CIEMAT.

Un grupo de investigadores del CIEMAT y de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid (ETSIT-UPM), han Estudiado la forma más eficiente de utilizar las lámparas fluorescentes y fluorescentes compactas bajo criterios tanto ecológicos como económicos, y han concluido que no es recomendable apagarlas si se van a volver a encender antes de transcurridos cinco minutos, e incluso que el tiempo óptimo de apagado es de, al menos, tres cuartos de hora.

 

Las lámparas fluorescentes han estado rodeadas de una cultura popular que propone diferentes maneras de usarlas, en la mayoría de ocasiones sin el apoyo de justificación técnica alguna. En el caso de las lámparas fluorescentes y de bajo consumo, el usuario y las empresas necesitan conocer si han de apagar la lámpara cuando se sale de una habitación o por el contrario es conveniente dejarla encendida de modo indefinido, no sólo porque algo aparentemente tan nimio tiene repercusiones medioambientales a mayor escala, sino porque ese comportamiento tendrá un reflejo evidente en la factura de la luz, y, por supuesto incide directamente en la vida útil de la lámpara.

La iluminación -y en concreto la iluminación con lámparas fluorescentes – es una de las aplicaciones cuyo impacto ambiental y coste económico son más susceptibles de reducirse. En la actualidad, las lámparas fluorescentes compactas con balasto integrado, ideadas especialmente para sustituir a las lámparas incandescentes y comúnmente denominadas “lámparas de bajo consumo” constituyen una alternativa real a las lámparas incandescentes, que resultan tener una menor eficiencia energética y producir un mayor impacto ambiental, además del coste económico que suponen.

Entre las conclusiones obtenidas, se encuentra que si un usuario está interesado en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al uso de la lámpara ahorradora, en caso de salir de la habitación en la que se encuentra y siempre que no prevea volver a la habitación antes de 5 minutos, es recomendable que apague la luz. Pero además, si el usuario está interesado en reducir las emisiones de mercurio asociadas al uso de la lámpara, es recomendable que deje la luz encendida al salir, si prevé retornar a la habitación antes de 43 minutos. Finalmente, si el usuario está interesado en reducir el coste económico de usar la lámpara de bajo consumo, es recomendable que deje la luz encendida si prevé retornar antes de 7 minutos.

Un resumen de los criterios encontrados es que se recomienda encender y apagar lo menos posible, mantener la lámpara encendida solamente el tiempo necesario para realizar la actividad y finalmente, en caso de salir de la habitación, apagar la luz si no se prevé retornar antes de tres cuartos de hora. Se recomienda especialmente no apagar la luz si se va a retornar a la habitación antes de 5 minutos.

 

Para poder disponer de todos los datos que han permitido a los investigadores concluir lo anterior, es imprescindible matizar que las estimaciones realizadas se basan en la definición de tres modelos de lámpara ahorradora de energía, de calidades buena, intermedia y mala según sus tiempos de vida asociados. Se han estimado las emisiones de gases de efecto invernadero y de mercurio teniendo en cuenta las emisiones asociadas al consumo de electricidad en la fabricación de las lámparas as í como las emisiones asociadas al consumo de electricidad por el uso de las lámparas en España. Además, se tuvo en cuenta el contenido de mercurio de las lámparas ahorradoras de energía y la eficacia de las redes de reciclaje de lámparas fluorescentes en España. El coste económico se basa en la estimación del precio de adquisición y en el coste del consumo energético.

Decálogo de buenas prácticas energéticas

Miércoles, 1 de Septiembre de 2010

Uno de los objetivos de DinamE es contribuir a sensibilizar a las empresas e instituciones sobre las ventajas que supone mejorar su desempeño energético. En línea con este reto, nos hacemos eco de una iniciativa publicada por la Cambra de Comerç de Sabadell, que consiste en un Decálogo de buenas prácticas donde se recogen las diez medidas, a nivel estratégico, a tomar para reducir los costes energéticos, disminuir el impacto ambiental i mejorar la competitividad.

El decálogo, en catalán, puede descargarse en el siguiente link:

http://www.cambrasabadell.org/decalegs/eficienciaenergetica/index.html

Nosotros incluiríamos un onceavo consejo: contacte con expertos en eficiencia energética, que le asesoren en la ejecución de las diez buenas prácticas anteriores.